Revitalizando la Competitividad en el Mercado

Cómo ayudamos a reinventar a un equipo de marketing, acelerando los nuevos lanzamientos y optimizando sus capacidades

Impacto y Beneficios

Reducción de Tiempo de Lanzamiento

Reducción del 50% en el tiempo de lanzamiento de productos

Optimización de Recursos

Uso un 20% más eficiente de los recursos y el presupuesto

Equilibrando Innovación y Operaciones

Demostrando una gestión más eficiente de las prioridades y los recursos

¿De dónde partimos?

El equipo de marketing y producto en una gran empresa, conformado por unas 150 personas, se está enfrentando una presión abrumadora debido a una disminución constante en las ventas durante varios años. La amenaza de perder su posición de liderazgo en el mercado era inminente, ya que nuevas empresas con propuestas digitales innovadoras y gigantes de otros sectores estaban entrando en su terreno.

En un intento por cambiar su destino, la empresa decidió buscar ayuda externa y contrató a una gran consultora estratégica. Sin embargo, el enfoque de transformación que se propuso resultaba difícil de implementar. Necesitaban una solución más práctica para conseguir resultados en su transformación. Y todo se volvió aún más complicado debido a que habían lanzado una reorganización en la estructura interna, lo que generó tensión y nerviosismo entre los miembros clave del equipo.

Diagrama mostrando la jerarquía de prioridades en tres equipos, y la alineación de tareas según la importancia

¿Cómo se llegó a esta situación?

La pérdida de competitividad en este departamento tenía raíces profundas. En primer lugar, el trabajo se realizaba en compartimentos estancos, con equipos internos y otros departamentos trabajando de manera aislada. Esto fragmentaba las responsabilidades y generaba desalineamiento en las prioridades, ralentizando el flujo de trabajo. Cada uno cumplía su parte, pero el impacto en los objetivos era negativo.

Además, los procesos de aprobación se convertían en auténticas odiseas, involucrando a múltiples personas y retrasando la obtención de resultados. Culturalmente, la empresa seguía aferrada a una jerarquía rígida, donde los superiores dictaban cómo debían hacerse las cosas, limitando la iniciativa y la autonomía de los equipos y colaboradores.

La falta de coordinación se reflejaba en la existencia de numerosas iniciativas inconexas, que solo aumentaban la confusión. Todo esto se traducía en una falta de visibilidad, prioridades ambiguas y una utilización ineficiente de las habilidades de los equipos y proveedores. Además, estaban atrapados en procesos de planificación anuales que no se cumplían, con asignación inflexible de presupuestos y recursos.

El resultado era una creciente insatisfacción con la capacidad de innovar, la velocidad de entrega y la adaptación a un entorno en constante cambio.

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¿Qué hicimos?

Para abordar la situación, se pusieron en marcha una serie de acciones clave. En primer lugar, se implementó un proceso de gestión de portfolio iterativo trimestral que permitía seleccionar con precisión los entregables prioritarios para el período en curso. Además, se optó por una nueva estructura organizativa basada en equipos de producto, eliminando las barreras entre departamentos y enfocando todos los esfuerzos en lograr resultados concretos.

Para evitar la dispersión y garantizar un enfoque claro, se introdujo un riguroso proceso de priorización de las funciones más relevantes. Al mismo tiempo, se reconfiguró el modelo de gestión de la demanda, logrando una mejor organización de las solicitudes externas y una mayor alineación con los objetivos del área. Para mejorar la coordinación y la toma de decisiones, se llevó a cabo una homogeneización en el modelo de gestión de productos, unificando criterios y procesos.

Por último, se estableció un sistema de gestión de capacidad y presupuestación flexible, brindando la posibilidad de reasignar recursos, equipos y presupuestos según las prioridades cambiantes. Estas acciones no solo impulsaron la transformación, sino que también crearon un entorno más eficiente y orientado hacia los resultados.

¿Qué consiguió el área?

Los resultados, palpables ya en los primeros seis meses, reflejan un cambio significativo en la eficiencia y efectividad de la forma de trabajar de esta área.

Antes de nuestra intervención, el tiempo de lanzamiento de productos era un desafío constante. Sin embargo, tras implementar nuestras estrategias, logramos una impresionante reducción del 50% en este tiempo crítico. Este logro no solo significó una mayor agilidad operativa, sino que también permitió introducir nuevas propuestas al mercado con una rapidez sin precedentes, manteniéndose siempre un paso adelante de la competencia.

Además, optimizamos el uso de la capacidad de los equipos y presupuesto en un 20%. Al enfocarnos en iniciativas prioritarias y factibles, evitamos la dispersión de esfuerzos y recursos en trabajos de difícil realización o de menor impacto. Esta gestión más eficiente no solo maximizó el retorno de la inversión, sino que también liberó recursos valiosos para ser reinvertidos en áreas clave.

Otro aspecto crucial fue la mejora en la predictibilidad. Antes, el equipo se enfrentaba a menudo a compromisos y expectativas difíciles de cumplir, lo que generaba frustraciones y retrasos. Con nuestra ayuda, establecimos un marco claro para evaluar lo que era factible y lo que no, lo que llevó a una toma de decisiones más informada y realista. Esta claridad en la planificación y ejecución se tradujo en una notable reducción de riesgos y una mayor confianza en los proyectos emprendidos.

Por último, pero no menos importante, logramos un equilibrio entre el desarrollo de productos innovadores a largo plazo y las actividades cotidianas. Este enfoque dual aseguró que, mientras se atendían las operaciones diarias, no se perdiera de vista la visión a largo plazo, fomentando así una cultura de innovación sostenible.

En resumen, nuestra intervención no solo transformó la forma en que se gestionaban los proyectos y productos, sino que también estableció las bases para un crecimiento continuo y sostenible, demostrando que con la estrategia correcta, los resultados extraordinarios son no solo posibles, sino alcanzables.

¿Qué podemos aprender?

La transformación empresarial no puede limitarse a equipos aislados; debe abarcar áreas que realmente aporten valor a los objetivos de la empresa. Es esencial contar con un proceso de gestión de portfolio que potencie el alineamiento, priorización y gestión de los recursos escasos. No basta con mejorar las habilidades individuales a través de capacitación o coaching, ni con optimizar el rendimiento de los equipos en la entrega de proyectos. La clave está en trabajar de manera coordinada, con prioridades alineadas y eliminando las fricciones que obstaculizan el flujo de trabajo de los productos de principio a fin.

Sin duda, uno de los factores más cruciales para alcanzar resultados reales radica en el cambio de mentalidad y comportamiento de las personas involucradas. La gestión de expectativas, el seguimiento del ritmo de implementación de cambios y la comprensión de la cultura organizacional son elementos esenciales para garantizar el éxito de la transformación. Se trata de un cambio profundo en la forma de pensar y actuar, más que una simple implementación de nuevos procesos o herramientas.

Nos gustaría conocerte.